martes, 10 de febrero de 2015

Mi propia mentira

Si tomo una frase de aquellas que me escribías podría decir que fuiste
perfecta elaborando mentiras.

Si tomo cada momento de los que te entregue en la mía, que termino
siendo tu vida, podría decir que fui perfecto deshaciendo mi alegría.

Termine siendo un chico que ya no tendría ni autoestima.

Pero es verdad, fui un tonto, que además actuaba de tonto porque en
cada acto buscaba robarte la sonrisa.

Las cosas tienen un motivo, hoy parecen una tontería, pero para mi
sirvieron para creer que se podía transitar el tiempo y el espacio en
compañía.

Entonces de algo sirvió y no es para que me invada la apatía.

Si te equivocaste, si me equivoque, fue porque buscábamos robarnos la
sonrisa; porque yo se que en el fondo no puedo mentir, yo también te
vi sufrir.

Si dijera que fuiste la peor experiencia vivida, entonces tendría que
decir que soy muy bueno elaborando mentiras.

No fuiste tan mala como creía. Soy yo, que en mi angustia me decía
"Nadie me hará sentir como ella lo hacía, pero tengo miedo de que otro
pueda sentir lo que a mi me dio tanta alegría".

Soy un tonto, un tonto que sólo se arruino la autoestima.

Fuimos libres alguna vez, somos libres nuevamente para buscar nuestras
propias alegrías.

Si vuelvo a cruzarte ya no te negare la sonrisa, porque soy culpable
de tu sufrimiento engañándome en mi propia mentira.